lunes, 19 de octubre de 2009

"OLIVER CROMWEL". Dibujo, pintura, sobre papel.- General inglés, de convicciones puritanas o calvinistas, partidario de la superioridad del Parlamento representativo sobre la Monarquía. Rechazaba que la Iglesia Anglicana, ni ninguna otra, tuviera carácter oficial. Rechazó los privilegios ancestrales de la nobleza y repartió tierras entre los campesinos. Su ejército lo componían precísamente gente del pueblo. Inicialmente 3.000 creyentes puritanos que, con su espada y su Biblia, su ascetismo y su fe, le siguían fielmente en su creencia de establecer la Justicia social. Así vencieron a los ejércitos reales. Probada la traición del Rey al juramento de acatar y respaldar las decisiones del Parlamento, buscando aliados extranjeros para restablecer su Absolutismo, lo llevó a juicio ante el Parlamento y lo ejecutó. Nombrado por el Parlamento "Lord Protector", se retiró de la vida política, sin deshacer lo principal de su ejército. A su muerte, subió al Trono el hijo del rey ejecutado, convirtiéndose el país en Monarquía Parlamentaria para siempre. Fundó la Comunidad Británica de Naciones. Hizo de Inglaterra una nación democrática, antes que tal concepto fuera introducido por la Revolución Francesa. Con él, la Humanidad no solucionó sus problemas, pero dió un paso importante en la buena dirección.
"Monseñor Oscar Romero". Dibujo sobre papel.- Obispo catolico-romano que, contrariamente a lo establecido por la Jerarquía de su Iglesia (neutralidad ante los problemas políticos-sociales), eligió ser portavoz de las aspiraciones justas y legítimas de los campesinos, indios y oprimidos de su país, El Salvador, tanto que la Dictadura Militar y la Oligarquía salvadoreña, con la aprobación de Roma (sin la que nadie en Latinoamérica se atreve a dar ningún paso), le asesinó por las balas de sicarios, mientras decía Misa. Misa de los pobres que pedían tierras y pan para sus hijos. El Papa viajero, se detuvo unos minutos para "orar ante su tumba". No le ha canonizado (ni falta que le hace a Don Oscar), pero sí canonizó a unos cientos de curas españoles fusilados en días de la República entre los cuales tampoco entraron los curas que Franco fusiló. Lo que retrata al maquiavélico espíritu del anticomunista Papa polaco: Si te matan la gente de Izquierdas, eres un mártir de Jesucristo, pero si los que te matan son gente de Derechas, entonces eres un político que mueres por tus ideas equivocadas y...bien muerto estás. Menos mal que el Señor no piensa así, sino que para él, todo cuanto se haga por "sus hemanos mas pequeños" (Mateo 26.40,45), es como si se lo hiciéramos a él. Y los hermanos pequeños de Jesús, no son los ricos y poderosos de la Tierra, sino los pobres, los oprimidos, los hambrientos, los sin techo, y toda esa "chusma" por la que nadie dá un duro.


“LIBERACIÓN INDIA”. Tabla de 42X45.- Óleo que decidí dedicarlo al M.I.A. (Movimiento Indio Americano) que trata, actualmente, de desempolvar la historia norteamericana, despojándola de las mentiras que los colonizadores escribieron sobre sus antepasados, su hermosa cultura y modo de vida que Holiwood desvirtuó. Ojalá consigan sus objetivos y el pueblo norteamericano, recapacite sobre el mayor genocidio cometido nunca contra un pueblo, que supera con creces al Holocausto judío, y halle la forma de resarcir la enorme injusticia cometida contra las naciones indias, a las que casi exterminaron. (Inspirado en una ilustración, la primera, de Historia de las Religiones, editorial Marín, a la que le añadí el arma y esos cielos tormentosos del amanecer).
Los indios americanos se merecen lo mejor. Nada de cuanto se haga por ellos repararía el daño que se les ha causado. Debería dárseles todo un Estado. El mas hermoso y fértil, el menos contaminado. Para que ellos restablecieran su incomprendida cultura y pudieran vivir en él de acuerdo con su filosofía, leyes y costumbres, aceptando de la cultura blanca sólo aquello que consideren beneficioso, compatible y oportuno, restableciendo su riqueza lingüística, su concepto ecológico de la vida y su Gobierno democrático basado en los Consejos de Ancianos. El Gobierno de los Estados Unidos debería asumir con verdadera generosidad el resurgir de las Naciones Indias, agrupadas en un Estado Autónomo Indio. Al fin y al cabo, es el representante legal de quienes, en el pasado, incumplieron los tratados, invadieron sus tierras y casi exterminaron a su población. ¿Cuándo la cultura, la razón, la civilización, nos conducirá a los seres humanos a la reparación de los errores históricos que cometieron nuestros antepasados, antes de que las posibilidades de reparación dejen de ser viables?. El indio no debiera vivir en reservas inhóspitas, dedicado a manufacturar souvenirs para turistas.


“ALCALDE PERUANO”. Tabla al óleo 39X45 .- Lo copié de una pequeña fotografía de muy pocos centímetros, en blanco y negro, y añadí lo que quise. Aunque, en los colores del manto, seguí los consejos de mi amigo peruano, que me enseñó que las formas, y colores, eran todo un lenguaje similar a la grafología de cualquier otro. Su cargo está patente por el bastón o bordón cónico que porta. Se ha internado en la vegetación en busca de sus dioses, a los que, muy posiblemente, esté pidiendo sabiduría para regir a su pueblo. Mientras, en el agua del río o del lago del fondo, la figura de un melenudo chamán, se ríe a mandíbula batiente. ¿De qué se ríe el chamán?. Del esfuerzo inútil de los antiguos conquistadores y su legión de frailes, queriéndoles convertir a la fuerza al Catolicismo. En los momentos difíciles de la vida, retornan siempre a sus ancestrales creencias. Después, tal vez, volverán a la iglesia, a rezar a cristos y santos, pero quizá, la iglesia esté construida sobre un antiguo templo o altar precolombino, conservando incluso, hasta muchas de sus antiguas y veneradas piedras, sobre las cuales, siguen celebrando rituales de sus antiguos dioses en un sincretismo popular que hace de la práctica religiosa del resignado pueblo indio, el cristianismo mas pagano, o el paganismo mas cristiano.
La pequeña foto, también está en Historia de las Religiones, editorial Marín, a la que contribuyó Don Ricardo Cerni, presbítero, colega y muy amigo mío en los días que aportó a dicha obra, la parte referida a la Reforma. Excelente obra que recomendé a mis amistades, con el error de imprenta de calificar en el pié de las ilustraciones como “reformadas”, a sectas modernas que no lo son, pero que la Editorial prometió corregir en próximas ediciones


AGUADORA Lienzo de 60X72. Óleo.- En los años cincuenta, todavía había de acudirse a las fuentes para acarrear el agua doméstica. Esta aguadora, asustada por una rata que se cruza en su camino, sufre una caída, perdiendo sombrero, zapatillas, cántaro y dejando ver a la chumbera, todos sus encantos.
Los cántaros tienen caducidad. Dice el refranero: “tanto va el cántaro a la fuente, que termina por romperse”. Si la culpa no hubiera sido de la rata, hubiera sido de un tropezón. Pero, si la moza no se cae, no hubiéramos visto la belleza que ocultaba bajo su sencilla bata blanca.




“Torito”. Tablero de 32X31.- Le tengo mucho cariño porque fue el primer óleo que pinté y por las circunstancias en que lo hice. Había visto por televisión una corrida de toros que me impactó. Fue hermoso ver aquel toro salir de los chiqueros, en veloz carrera, como saeta negra, atravesando todo el redondel de la plaza, bordeándola, embistiendo a todo cuanto a su paso se movía, de modo que los subalternos, no consiguieron darle ni un solo capotazo decente, porque su velocidad no daba tiempo sino a enseñarle tímida y rápidamente el capote, para correr a refugiarse tras las tablas. Era una hermosura aquel zaíno, encarnación de la fuerza de la naturaleza.
Lo trágico vino después, cuando tras un par de volapiés, fue dejado cerca del picador, que le recibió con la puya en ristre, clavándosela hasta la cruceta en un contenido pulso entre el toro y el lancero, que se desplazaba junto al caballo en su retranqueo ante el empuje de aquella bravura negra. Tres veces se le clavó la puya, que le abrieron tres grandes troneras, cual tres volcanes erupcionando lava sangrienta, en descenso por su mano derecha hasta la pezuña chorreante, que dejaba tras sí un reguero de sangre, embarrando de rojo la arena. Vi al animal debilitarse por momentos. Ya no dio ninguna carrera, y me pareció que se le nublaba la vista. Se estaba desangrando a borbotones. Sonó el clarín y tres banderilleros clavaron seis arpones adornados bellamente con los colores de algunas banderas o quizá de alguna ganadería. Dos permanecían enhiestos sobre el morrillo, mientras que el resto, como hiriente abanico, se balanceaban a cada paso del toro, que mugía transmitiendo sus quejas de dolor al respetable que, ignorándole, oleaba al torero por cada uno de sus pases. La música de un viejo pasodoble mezclada con los olés, no consiguieron que dejara de oír los mugidos y hasta bramidos, del que embestía, cada vez con menos fuerza, a la muleta que guiaba el figurín de seda y oro, creyéndola responsable de su suplicio y, a la que nunca alcanzaba de lleno, para vengarse de tanto dolor que, ni él comprendía, ni yo tampoco.

El color del toro había cambiado. El sol hacía brillar la sangre pintándolo de rojo hasta la mitad. Incluso el torero había manchado su vestido y, por su ronroneo al andar, me pareció que presumía de una sangre que no era la suya. Cualquiera podía ver que el toro no podía mas, que estaba desangrado y en breve se caería. Así que el maestro (en sobrepesar el aguante y resistencia del toro, supongo,) se apresuró en solicitar el cambio de suerte y se fue a la barrera a cambiar el estoque de madera por el de matar. Cuadra al toro y rápidamente lo estoquea entre las agujas, hasta la misma bola o empuñadura. Suerte que tuvo el animal, puesto que otros han de sufrir varios intentos, según la destreza del diestro, que puede pinchar en hueso muchas veces o incluso tener que apuntillar, después de la estocada, trepanando con la puntilla el cerebro del toro, para que le sobrevenga la esperada y liberadora muerte. Los monosabios arrearon las mulillas engalanadas con banderitas, después de atar al toro enganchándole las astas con las cuerdas de arrastre, y el surco dejado por el cadáver del toro, me pareció una rúbrica sobre la arena, de su queja ante el cielo, por aquel cruel martirio y tan deshonrosa muerte, coronada por el infame arrastre de su cuerpo.
¡Qué distinto el animal que entró en la plaza, del que ahora salía!. Por eso quise recordarle, corriendo, corneando las barreras, revolviéndose como un rayo y, sobre todo, quise pintarlo en el campo, entre margaritas y amapolas, mostrándome una exagerada curva de su fuerza en su morrillo: como Gerión, el rey-pastor de la tartésica Andalucía, lo hubiese tenido entre su rebaño o manada, antes de que la crueldad humana inventara tan demoníacas diversiones.




“COLAS”. Tabla de 70X60.- Este óleo está basado en una historia que mi abuelo me contó, sucedida en una cortijada donde él solía segar con su cuadrilla. Un mal hombre que pretendía los amores de una moza, al verse por ella rechazado, como venganza, difundió entre los vecinos la mentira de haberlos conseguido. Todo el mundo boicoteó a la inocente moza, hasta el punto de hacerle perder la razón. Cuando tal sucedía, la moza desnuda, se paseaba por la calle, montada en una burra, herencia de sus difuntos padres. Los vecinos, avergonzados de ser los causantes de la locura de la moza, cerraban a su paso puertas y ventanas para no ver su desnudez, hasta que las viejas del lugar, la envolvían cariñosamente con una manta y la retornaban a su casa. Lo del lazo en ambas colas, la de la moza y la de la burra, nunca supe lo que significaba, ni mi abuelo me lo explicó.
Es curioso que esta joven, como la joven de la “pajarita” (otro cuadro inspirado en otra historia), también se llamara Lola, Dolores.



“MERCADILLO-MEZQUITA”. Tela de 60X72.- Este óleo lo pinté en Madrid, teniendo a mano un boceto del Mercadillo malagueño situado en Calle Salamanca, barrio de la Cruz del Molinillo, donde iba mi abuela a comprar. Construido por el arquitecto Don Daniel Rubio, en 1925, siguiendo el estilo árabe, en honor –pienso- a la época mas fructífera y próspera que tuvo la ciudad: la época musulmana. Desde chico, el arco de herradura de la puerta principal, con su prolija decoración de azulejos, me parecía mas una Mezquita que un mercado, por lo que me tomé la libertad de pintarlo como lo imaginaba: como una Mezquita en medio de un arrabal morisco, donde cualquier “malaquí” podría, después de purificarse en la fuente y descalzarse a la entrada, acudir a la oración de los Viernes o pasar de largo, como lo hace el que monta el borriquillo.
Después de todo, es lo que hubiera ocurrido, si los reyes católicos hubieran cumplido el tratado por el que se les entregaba el Reino de Granada, al que Málaga pertenecía: Libertad de cultos y respeto por la cultura de los malagueños de aquellos días. Nadie pensaba por entonces, en las conversiones forzosas que les fueron impuestas, ni menos aun, en la expulsión masiva de los malagueños que no aceptaron bautizarse.
Estuviera o no en la mente del arquitecto, homenajear a aquellos malagueños musulmanes, al darle al mercado esta forma neomudéjar, en la mía, sí que estaba el hacerlo, y lo hice, convirtiendo un mercado popular en una bella Mezquita malagueña.



“CASITA DE CAMPO”. De 60X65.- Óleo que pinté en ese momento que asalta a todo urbanita, en el que, cansado de vivir rodeado de cemento, abres inconscientemente la ventana y....¡contemplas mas cemento, mas ladrillos!. Tienes un cómodo apartamento, un buen piso, pero recuperas, aunque sólo sea por unos instantes, la condición humana, queriendo dejar de sentirte hormiga, envuelto en la vorágine de la ciudad y llevado, como en volandas, por sus prisas. Entonces, sueñas con lo imposible. Con vivir a las afueras, en mitad del campo, rodeado de mas campo, sin ver cemento, ladrillos, ni asfalto.
Por eso pinté una casita minúscula, aislada, sin estar conectada a ninguna urbanización por cuanto, de estarlo, seguirías en el hormiguero, en la colmena; sólo que sería una colmena horizontal en vez de vertical. Allí, con algunos árboles, rodeado de hierbas, con un pequeño tractor, se podrían cultivar algunas hortalizas en pequeñas huertas, e incluso sembrar un trigal para que las amapolas, pudieran salpicarlo con su rojo y las margaritas silvestres, pudieran formar los corros blancos que quisieran. Todo ello, atravesado por una caprichosa red de caminos terrosos, que vayas formando tú, al repisar yendo y viniendo, tus paseos.



“MI GENERAL”. Óleo de 26X35.- Lo pinté sobre tablex, sin tener el original enfrente. Ni tuve ninguna aparición, ni yo descendí a los infiernos. Simplemente, por la insignia de Capitán General de la gorra, me imaginé qué sería del general que no cumplió con el juramento de fidelidad que hizo al sistema de gobierno elegido por los españoles en 1931, a su Constitución y a su bandera tricolor. ¿Qué es lo que puede impulsar a un hombre a rebelarse contra la legalidad vigente, contra la voluntad de sus compatriotas revelada en las urnas y emprender una guerra, aliándose con ejércitos extranjeros para derrocar la democracia, tan largamente ansiada por el pueblo español?
¿Ideología?.Franco no era Fascista. José Antonio fundó la Falange y Franco estuvo ausente de ella, hasta que derrocó a Manuel Hedilla, el Jefe que José Antonio designó, y se hizo con la Jefatura de Falange. Su aceptación y uso de la Falange y de los Requetés, reunificados, como apoyo a su régimen, fue posterior.
Cada vez estoy mas convencido de que fue su catolicismo extremo, lo que motivó su unión a los golpistas. Creyó a la Iglesia en peligro frente a un Estado Laico. Creyó que la República acabaría con la España Católica y eso, sólo eso, le rebeló. La Iglesia lo entendió así; por eso, a su traición la llamó Cruzada y por eso, tan descaradamente, le apoyó.
Creyó que el Comunismo reemplazaría a la República, convirtiendo España en una nación atea. En la Democracia que le siguió, las urnas mostraron lo equivocado que estaba. Pero eso le hicieron creer en su Iglesia. No dudó en derramar la sangre que derramó, en una guerra inútil, que pudo haberse evitado, de tener otros consejeros espirituales que los que tuvo. Estos, le asegurarían su salvación, por mas crímenes que cometiera. La Iglesia Romana maneja así a los reyes y a quienes ostentan el poder en los países que considera sus feudos o”hijos predilectos”.
Por eso lo imaginé en el centro mismo del Infierno, condenado al fuego de tener que “visualizar” la escalofriante película de cada uno de los males, que su guerra causó.
Estoy seguro que maldecirá a cuantos curas y obispos le aconsejaron, enseñaron y adularon.
Tuvo una fijación por los muertos, que le llevó a la construcción de lo que pretendió que fuera el Gran Mausoleo Nacional de ambos bandos. La negativa de los familiares republicanos le llevó a depositar en el Valle miles de cuerpos de rojos, a espaldas de sus familias.